Durante todo el verano, y especialmente estos últimos días, en determinadas zonas de nuestro pueblo es imposible respirar: las alcantarillas despiden olores nauseabundos que obligan a muchos vecinos a tener las puertas y ventanas cerradas a cal y canto.
Nosotros sabemos que la solución no es fácil pero algunas medidas habrá que tomar a este respecto, y aunque no sean o no representen una solución total del problema, se puedan paliar los efectos, haciendo la vida más llevadera a las personas que tienen su casa cerca de algún imbornal.