Eran las 11'00 horas de la mañana cuando comenzó el acto en honor a Diego de Almagro que tradicionalmente se celebra el Día de la Hispanidad. El de este año era especial pues asistió el Secretario de la Embajada de Chile en España, el Sr. Luis Miguel Meneses.
La comitiva partió desde la puerta del Ayuntamiento precedidos por la Banda de Música de Almagro y pronto tuvo lugar el primer tropezón: la Banda se vio obligada a dejar de tocar la marcha con la que desfilaba porque le era materialmente imposible atravesar la terraza de uno de los bares de la Plaza Mayor. Estamos seguros de que su dueño no recibió la comunicación por escrito en la que se le debía de informar que a esa hora se celebraba este sencillo pero emotivo acto y que la terraza tenía que estar recogida, tal y como se expresa en la correspondiente Ordenanza Municipal.
Tras sortear las mesas y sillas en las que algún visitante desayunaba, la comitiva volvió a formarse y llegó junto a la estatua ecuestre de Diego de Almagro. Ésta, que debiera haber lucido para el acto, mostraba numerosas pintadas blancas en las que se podía leer alguna que otra palabra soez. La falta de previsión provocó que nadie ordenara limpiarla para el acto.
Como culminación, como era preceptivo, se pronunciaron sendos discursos por parte del Alcalde y de tan distinguido visitante. De nuevo la falta de previsión originó que no hubiera ningún sistema de megafonía, que provocó que los sentidos esfuerzos de ambos oradores quedaran en nada pues nadie que estuviera un par de metros retirados de ellos pudo escuchar con claridad sus palabras.
Esperamos que para ocasiones futuras alguien “tome nota” pues la imagen de Almagro está en juego.