Autor Tema: Desde el Alfeizar  (Leído 118 veces)

Victoriano

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Desde el Alfeizar
« en: 26 de Mayo de 2011, 19:19:06 pm »
Nos toca hacer un ejercicio de autocritica, sin saber realmente que es en lo que hemos fallado nosotros como agrupación local. Creo que el castigo infligido al PSOE de Almagro proviene, no del trabajo que se haya realizado en el ayuntamiento en los últimos cuatro años por la agrupación,  sino por la política que ha llevado a cabo el PSOE a nivel nacional.
Los resultados que arrojan las elecciones celebradas el 22 de mayo de 2011 no dejan lugar a dudas del sentir del pueblo español.  Estoy convencido que ha habido un trasvase de votos de la izquierda hacia la derecha, porque de otra manera no se pueden comprender los resultados de las últimas elecciones. El pueblo ha castigado al PSOE, y de qué manera, por la política que lleva desarrollando el partido socialista desde el año 2007. D. José Luis Rodríguez Zapatero insistía entonces en que España no estaba en crisis y que la recesión que estaban sufriendo ya algunos países como síntoma de la misma nos tocaría muy de lejos, pues la economía española era fuerte y estaba a salvo de los desmanes que los magnates de los mercados habían cometido en las últimas décadas y que han sido a la postre los culpables de lo que estamos viviendo hoy. 
Las políticas neoliberales de los gobiernos de Aznar y la deriva de los mercados internacionales nos han llevado a lo que hoy tenemos en España y en el mundo. España baso su crecimiento económico en la construcción, para lo cual dispuso una ley en el año 2008 en la que se consideraba todo el suelo español urbanizable, salvo que la legislación vigente lo prohibiera expresamente en ciertas partes. Lo que pretendía ser una ley para abaratar la vivienda por la gran oferta  de suelo y la masiva construcción que se genero, llevo a convertir el sector inmobiliario en una burbuja que más pronto que tarde estallaría, los ayuntamientos se frotaron las manos porque con esa ley ingresarían más impuestos  y algunos se convirtieron en fuente de corrupción, y la mayor parte de promotores y constructores españoles se convirtieron en hábiles delincuentes e incompetentes profesionales que lo único que les importaba era llenarse los bolsillos. Ante este panorama España crecía y crecía con la burbuja y se olvidaba de crear un tejido industrial que fuera capaz de mover la economía española en el futuro, cuando la vivienda no pudiera crecer más. De este problema se deriva la actual situación de paro que registra España, gente sin preparación que se ha dedicado durante años a vivir del “dinero de monopoly” con el cual nos movíamos todos los españoles. ¿Donde recolocar a la masa social que viene del sector de la construcción?,  ¿en la industria?, imposible porque no hay.
En el año 2007, nuestro presidente del gobierno se olvido de contarles a los españoles la situación real, lo que era previsible para los próximos años, y en definitiva de ser honesto. Se preocupo más de los votos y de ganar las venideras elecciones en vez de tomar decisiones que en aquel momento hubieran llevado a la pérdida de la Moncloa, pero que hoy estarían dando frutos y estaríamos un poco mejor de lo que estamos. Debería haber sido mucho más honesto y decir las cosas como eran en aquel momento, pero se olvido de ese detalle y hoy nos pasa factura, porque la gente no era ajena a lo que estaba sucediendo en todo el mundo y por ende en España, y  aun así ganamos las elecciones por un estrecho margen que nos obligaba a pactos. Mi lectura de aquello es que la gente quería que hubiera consenso para salir de la situación y a mi juicio no se hizo nada hasta que ya ha sido demasiado tarde.  Se han hecho otras muchas cosas buenas. Se aprobaron muchas leyes de índole social y se reconocieron muchos derechos, como la ley de matrimonios homosexuales, ley de la memoria histórica, la lucha contra la violencia de género… y también alguna que otra donde se recortaban libertades como la ley antitabaco, (que a mí me afecta personalmente. Creo en el derecho del no fumador de no respirar mi humo, pero también creo que he de tener la libertad de decidir a que tipo de público quiero destinar mi negocio, para lo cual hubiera alentado e incentivado la apertura de locales como el mío destinado al publico que no fuma, eso era un yacimiento de empleo, pero no se vio así, personalmente no he notado un aumento de clientes no fumadores en mi local pero ese no es el tema que nos ocupa en este momento).
El punto de inflexión que a mi juicio nos ha llevado a esta situación fue el anuncio y posterior aprobación del decreto en el que se rebajaba el sueldo a los funcionarios y se congelaban las pensiones. Estoy de acuerdo que este gobierno es el que más políticas sociales activas ha generado y con Zapatero las pensiones han subido más que nunca, pero al español cuando se le toca el bolsillo…
El gobierno ha actuado contra la crisis, pero tarde, cuando ya habíamos tocado casi fondo y siempre a remolque y cuando le daban el toque desde Europa.
Los españoles nos han dicho que no les gustan los dirigentes actuales y que para hacer políticas de derechas, está precisamente la derecha. Nos toca mirarnos el ombligo y ver en lo que estamos fallando para ser en el futuro un Partido Socialista fuerte.
Creo que el partido socialista ha de regenerarse en su cúspide y ha de hacerlo desde abajo, desde las bases. Se ha de volver a hacer política desde abajo y que ese sentimiento sea trasladado a los de arriba para plasmarlo en más bienestar, desgraciadamente en peligro en estos momentos con la irrupción de la derecha a gran escala. La gran riqueza de la Izquierda es el sentir diferente y las muchas corrientes de pensamiento que existen entre sus miembros y simpatizantes, y es precisamente esa riqueza de la que se ha de servir el socialismo español, canalizándola desde abajo y hacerla llegar a los dirigentes para que le den forma y sentido.
Muy pronto se abrirá un proceso de primarias y he tendremos que elegir al futuro candidato de nuestro partido, un líder capaz de aglutinar las diferentes corrientes e ideas de la izquierda, capaz de ilusionar, de convencer y de vencer las adversidades, mirando al futuro sin olvidar nuestras raíces. En el año 1789 la revolución francesa genero dos corrientes de pensamiento, una liberal y otra conservadora, germen de lo que hoy es la izquierda y derecha europea. Lo que nos diferencia a uno y a otro es el sentimiento de igualdad que la izquierda defiende y a eso es a lo que nos debemos ceñir. Debemos buscar un reequilibrio entre las bases y la elite para ser ejemplo y donde la libertad de opinión no esté reñida con la disciplina de partido, a la que hay que observar con mucho cuidado para no convertirnos en déspotas de nuestros propios principios. Hemos de sumergirnos en las raíces de nuestro pensamiento y darles un sentido moderno y adaptadas a nuestro tiempo, resurgir de nuestras cenizas como el ave Fénix, siendo más fuertes en espíritu y en ideas.
Nos queda un año por delante para ilusionar al electorado e intentar que no se repitan los resultados que se han dado en estas elecciones. Teniendo fe en nuestras posibilidades, pero con las ideas claras de donde queremos ir, con un programa consecuente y acorde a lo que nos toca vivir, con propuestas realistas y que ilusionen pero sin demagogia, sabiendo que lo que ha de venir es duro y la mejor solución es arrimar el hombro entre todas las fuerzas políticas, sin imposiciones, con el espíritu del año 78, un espíritu de consenso capaz de sacar a España de la crisis que vivimos. El avance de la derecha será directamente proporcional al avance de los nacionalismos, más radicalizados si cabe, como ya ocurrió en la anterior etapa del PP.
El reloj corre en nuestra contra por no tener definido un candidato claro para las elecciones que se avecinan,  pues no creo que sea posible agotar la legislatura. La moción de censura cuelga sobre la cabeza del PSOE, como espada de Damocles, y no será el PP quien la plantee, que sería su obligación como principal partido de la oposición, por su cobardía, falta de programa y ética, como ha demostrado en las últimas dos legislaturas.
En resumen, mi visión de la situación no es positiva porque D. José Luis Rodríguez Zapatero no ha sabido gestionar de forma correcta la legislatura. La cúpula del PSOE debe regenerarse en su totalidad con nuevas caras e ilusión, no podemos conformarnos con el empate, porque entonces se perderá.